“Las generaciones jóvenes, vemos que desgraciadamente la gran mayoría han desconectado”.

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¿Conoces realmente la situación actual de la catequesis, aunque sea en España? A algunos les parece preocupante, otros piensan que tiene futuro… Entrevisto a Juan Gamundí, director de un hotel, quien hace ya muchos años decidió formar parte del diaconado dedicando su tiempo libre cuando no trabaja, para servir en la parroquia del Puerto de Alcudia, de Alcudia y Can Picafort, en la zona nordeste de Mallorca. Sus respuestas pueden sorprenderte, pero son simplemente realistas.


-Señor Juan, usted sirve de diácono en estas parroquias, quien además se ocupa de ayudar en otros sitios donde hace falta “mano de obra”. ¿Cómo hace para que cuando termine de trabajar en un hotel, aún le queden fuerzas para seguir de diácono en el resto de su tiempo libre?

-Bueno, la verdad es que uno a veces debe sacar fuerzas de donde no las hay. Es verdad que mi situación laboral en un hotel es muy compleja y también requiere de dedicación, pero yo tengo la vocación de diácono, y diácono quiere decir servidor, y es lo que a mí en estos momentos pues… Y antes siempre me ha atraído mucho servir a la gente, y debo dar gracias a Dios porque lo he podido hacer estos 10 últimos años desde que me ha ordenado el señor obispo. Lo he podido hacer desde el digamos lado de la diaconía no, entonces uno tiene que sacar fuerzas de donde no las hay y pues intento sacarlas y hago lo que puedo, y la verdad es que a veces uno dice para qué tanto, pero siempre termino alegre. Cuando has servido es cuando estás alegre y contento de haber hecho el bien a los demás, y en especial haberlos introducido, en este caso a los niños, en la Palabra de Dios.

-¿Qué es para usted la vocación de catequista que se lleva dentro?

-La vocación de catequista para mí es algo muy importante. Parece que las personas que se dedican a la catequesis, como por desgracia a veces solemos ver en muchas parroquias, son personas mayores que parece que ya no pueden dar lo que quisieran. Pero hay que agradecer a estas personas y muchas otras que desempeñan la labor de catequista, porque es transmitir la misma Palabra de Dios. Muchas veces las primeras palabras que nuestros niños escuchan de Dios vienen precisamente de los o las catequistas.

Antiguamente vivíamos en una sociedad donde diríamos era el tiempo de la cristiandad, y ya se daba por supuesto que el niño desde la casa sabría el Padrenuestro, las oraciones y estaría introducido en digamos el mundo de la religión. Pero resulta que hoy ya no es así y entonces los catequistas son muchas veces las primeras personas que hacen resonar la Palabra de Dios en los corazones de los niños.

-Con el tiempo se ha incrementado el número de niños que asisten a la preparación de la 1ª Comunión. ¿Cree que esto es algo positivo?

-Depende de cómo tomemos este dato. En sitios nos dirán que no se ha incrementado y en otros donde sí. Yo diría más bien que no se ha incrementado. Ahora, si estamos hablando en concreto de la parroquia del Puerto de Alcudia, sí que podemos decir que se ha incrementado. También hay que decir o recordar que aquí hay una población relativamente joven y por esto es que también hay niños en edad escolar o más bien en edad catequética, y tenemos que dar gracias a Dios porque dentro de la sequía que hoy vivimos, padecemos de la fe, nosotros tenemos la gracia de poder contar con un buen número de niños y niñas que vienen a aprender cosas de Jesús.

-¿Cuáles piensa que son las causas de este abandono al terminar la catequesis?

-Bueno, las causas yo diría que son varias no. La primera es que también nuestra sociedad pasa por unos momentos donde parece que existe digamos el nihilismo. Existe esta vaciedad o no sé cómo decirlo pero que estamos vacíos, que no necesitamos a Dios, y las generaciones jóvenes, vemos que desgraciadamente la gran mayoría han desconectado. Y tendríamos que preguntarnos también el porqué lo han hecho, el porqué no siguen los pasos de quienes les han precedido.

Tal vez ahora haya menos personas, pero la gente que esté sea más convencida. Posiblemente podría ser también esto una causa no. La Iglesia no hay que considerarla nunca como una secta. En la Iglesia uno entra cuando quiere y sale cuando quiere. Por tanto, con toda libertad las personas que quieren saber o conocer, aprender el mensaje de Jesús pueden venir y nosotros los atendemos encantados. Pero nunca hay que entenderlo como una secta donde tengan que venir obligadamente y todo esto, nunca. Hay que venir con toda libertad y conocer el mensaje de Jesús, y después si uno está convencido pues engancharse a éste y seguirlo, que en definitiva es el camino, la verdad, es la vida, y es el camino que nos lleva al Padre.

-El problema que hemos expuesto se ha ido agravando los últimos 20 años. ¿Porqué la sociedad ha actuado así tan drásticamente?

-Yo diría que estamos no ya en un tiempo de modernismo o de modernidad, sino que ya casi en uno de post-modernidad, y claro lo moderno parece que no invita a tener un referente como es el caso de las generaciones anteriores. Nuestros padres, nosotros mismos tenemos un referente, éste para nosotros es el Dios de Jesús, el Dios de la Vida y hoy en día las generaciones jóvenes tal vez no se sientan atraídos, o también tengamos que hacer una autocrítica. Si la Iglesia de hoy ha sabido diríamos explicitar de alguna manera el mensaje de Jesús a estas generaciones, o también si ha predicado con el ejemplo.

A veces el buen ejemplo no ha sido lo mejor que ha tenido la Iglesia y en este caso debemos donar un mea culpa. Pero la Iglesia es lo que es, es Santa pero también es humana, es pecadora y todos tenemos que trabajar y purificarnos. Caminar hasta éste Dios de Jesús.

-La cantidad de catequistas también ha bajado mucho. Con todo lo que hemos visto, ¿Qué cree que podemos hacer para cambiar la situación actual dentro de los próximos años?

-Pues es verdad que de cada día cuesta más encontrar gente que se quiera implicar en estas tareas. Yo personalmente lo estoy intentando y a veces no resulta fácil encontrar gente dispuesta a yo qué sé, dar una hora o dos en la semana o tal vez al mes para ayudar y para hacer de catequistas. Es un tema que tendríamos que reflexionar no. Yo creo que tendríamos que ser un poco más desprendidos, tenemos que saber dar y a veces no solo tendríamos que dar diríamos económicamente o materialmente, también podemos ayudar dando algo de nuestro tiempo para los demás. Es una manera también muy elegante de saber dar y de ser solidario con los demás.

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